Antiguo tocador original frances Luis XVI, surgido en Francia durante el siglo XVIII. Los tocadores eran piezas esenciales en los dormitorios de la aristocracia, pensados para el ritual de arreglo personal y símbolo de elegancia.
Se destacan por sus líneas curvas, patas estilizadas y delicados detalles tallados, muchas veces acompañados de espejos ornamentales. Con el tiempo, se convirtieron en verdaderos íconos del diseño clásico europeo.
Hoy, este tipo de mueble no solo conserva su valor estético, sino que también se adapta a usos modernos: es ideal para una recepción elegante, aportando carácter y calidez, o incluso como vanitory en un baño, creando un espacio único con impronta vintage y sofisticada.